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Prepara tu mente para el maratón

Prepara tu mente para el maratón

Siempre nos centramos en la parte física: en los rodajes largos, en las series, en las pruebas test que nos permiten calcular nuestro tiempo, en la alimentación, en el material deportivo, pero… ¿Acaso no es tan importante preparar la mente como el cuerpo?

En numerosas ocasiones, los maratonianos dejan de incidir en la importancia de un entrenamiento mental riguroso. Correr 42 km sin una preparación psicológica adecuada puede llevarnos a una rigidez previa a la prueba, falta de motivación o desfallecimiento emocional ante el extremo esfuerzo que supone la carrera. 

No se trata de un tema exclusivo de los atletas de élite. Cualquier persona que se enfrenta a un maratón debe preparar sus emociones y pensamientos  ante el reto que está a punto de emprender.

Muchas de las causas de abandono se deben a cuestiones psicológicas que, bien trabajadas, pueden ser decisivas. La clave es saber identificarlas y trabajarlas, tanto como hacemos con nuestras piernas. Dentro de la psicología del deporte existen unas rutinas de entrenamiento que ayudarán a nuestro bienestar emocional y, sin ninguna duda, aumentarán las posibilidades de alcanzar la meta.

ENTRENAMIENTO:

Durante los meses que preparamos un maratón, nuestra mente debe ir adecuándose a las necesidades del reto. Es muy importante marcarse dos tipos de objetivos:

  1. A corto plazo: cumplir con nuestro plan semanal, terminar una tirada de series en el tiempo establecido o respetar el descanso. El hecho de ir apuntando estos logros en un diario o un cuaderno, tiene un efecto inmediato: motivación, confianza en nosotros mismos, control del estrés y atención. Ver nuestra evolución nos permitirá observar la parte de la senda que hemos caminado. Además, en el caso de que haya algún punto en el que veamos objetivos no conseguidos, podremos rectificar nuestras rutinas para mejorar.
  2. A medio-largo plazo: establecer una rutina de simulación. Ir imaginando y repitiendo todos los detalles del día del maratón. Hacer coincidir, por ejemplo, los días de rodaje largo con el día de la semana que correrás el maratón (el domingo). Esas rutinas de devorar kilómetros, alimentarse, madrugar, etc. harán que el día de la prueba todo salga rodado gracias a la planificación.

VISUALIZACIÓN:

La visualización es fundamental en cualquier evento importante de nuestra vida. Consiste en repasar mentalmente cada detalle del día de la carrera. En nuestra mente siempre hemos de vernos felices, de manera clara y siempre consiguiendo el objetivo. Imagínate, por ejemplo, cruzando la línea de meta. El fin es hacer que nuestra mente se familiarice y haga propia una situación que va a ocurrir. Es más fácil seguir el camino cuando conocemos el final del mismo.

SIEMPRE POSITIVO:

No seas tímido: háblate, comunícate contigo mismo. Acostumbra a escuchar tu voz interior motivándote y animándote. Cuando aparezca el momento fatídico el día de la carrera, tendrás una voz familiar y llena de confianza dentro de ti. Seguro que no permitirá que sufras, que abandones o que te abata el cansancio. Una emoción positiva provoca reacciones positivas en nuestra psique. Cuando las piernas desfallezcan, tu cabeza las mantendrá a ritmo.

ANTES DEL MARATÓN:

Cuando se acerca la fecha de la prueba hemos de sentir lo que los psicólogos denominan "nivel de activación óptimo". Es un estado mental de seguridad, de autoconocimiento de nuestras posibilidades y sensación de control sobre lo que estamos a punto de hacer. Es difícil, lo sabemos. Han sido muchas semanas de entrenamiento y la incertidumbre es un poderoso impedimento, pero tu cabeza será más fuerte. El descanso puede ser un gran aliado en este momento.

Dedica tiempo a afianzar el objetivo que te has marcado. Gana seguridad en el ritmo de tus entrenamientos y dedícale tiempo a actividades no deportivas (leer, pasear, escuchar música… sin hacer nada más). Concéntrate y deja la mente en blanco: todo fluirá.

EL MARATÓN:

Deja preparado todo lo que necesitas: tu ropa, el medio de transporte que vas a utilizar, hidrátate bien, desayuna y no corras (aún). Tómate el tiempo necesario para llegar sin un ápice de estrés a la línea de salida.

Una vez que estés esperando el disparo, no te obsesiones. Piensa que ya has hecho lo realmente difícil: el entrenamiento. Ahora visualiza tu paso por los hitos de la ciudad, los tiempos que vas a seguir y siente tu cuerpo como una máquina perfectamente engrasada. Aleja cualquier pensamiento negativo. Evita la ansiedad. Lo vas a hacer genial.

EL MURO DEL MARATÓN:

Durante la carrera es importante ir repitiéndote lo bien que lo estás haciendo, lo bien que se sienten tus piernas y el maravilloso ritmo de tu respiración. Pero llegará el kilómetro 30-32 y existe la posibilidad de darnos de bruces contra el temido muro del maratón. Hemos de saber que, en ese momento, comenzará el sufrimiento. Nuestras reservas de glucógeno habrán llegado a su fin y el agotamiento caerá sobre nosotros como una pegajosa ducha de sensaciones negativas.

No lo pienses. Sigue corriendo. Mentalízate a que el muro se va a acabarse a los pocos minutos. Aleja más que nunca los pensamientos negativos y sé consciente del conocimiento que has adquirido. Sabías que este punto iba a llegar: ahora sólo tienes que pasarlo. Y lo pasarás. Es el momento de no pensar en tu cuerpo. Aleja tu mente de él: lleva tus pensamientos a tus seres queridos, a tu ilusión, a tus fuerzas. Cuando quieras darte cuenta, estarás cruzando la meta.

DESPUÉS DEL MARATÓN

No serás nunca la misma persona. Tras cruzar la meta te habrás convertido en una mejor versión de ti mismo. Las emociones se agolparán los días posteriores a la prueba.

El cansancio, el dolor y el sufrimiento se compensarán con una sonrisa (interior y exterior) que llenará de júbilo tu tiempo. Un reto de tales dimensiones nos acaba aportando fuerza y confianza en nosotros mismos. Plantéate nuevos retos, sé feliz siempre con ellos. Construye tus pasos y llénalos de endorfinas. 

Enhorabuena, has llegado a la meta!

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